lunes, 8 de abril de 2013

Los docentes y las nuevas tecnologías

A menudo, consideramos la actitud innovadora y la creativa como una virtud que todo docente debe poseer intrínsecamente para conseguir unos resultados espectaculares en el aprendizaje de sus alumnos. Basta con haber pasado por un centro educativo, ya sea como alumno o como profesor para darse cuenta de que no es así. Ni todos los docentes son innovadores, ni todos son creativos. No al menos como lo esperamos. Los docentes, como todos son intrínsecamente innovadores y creativos, pero desarrollamos o enfocamos nuestras capacidades de forma distinta y hacia distintos intereses.
La irrupción de las TIC en el ámbito educativo vino de la mano de una tipología específica de profesionales, capaces de innovar, de transformar el estilo docente, y de crear nuevas herramientas y materiales. Por imitación, aquellos que se acercaban a los "nuevos métodos" lo hacían emulando a los precursores, sufriendo en algunos casos la frustración de no poder crear algo novedoso o haciéndolo con dudosos resultados finales, lo que muchas veces se traducía en el abandono de líneas interesantes de trabajo.
Hoy más asentadas las cosas, somos conscientes de que no todos tenemos por qué crear constantemente de la nada, inventar o innovar, sino que a partir de lo ya creado, desarrollamos, evolucionamos y sobre todo ponemos en práctica, lo que nos permite enfocar nuestro potencial creativo en otros aspectos de la práctica docente.

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